lunes, 8 de diciembre de 2008

La navidad de Pablo


Miles de veces observé ese arbolito y me pareció gigante.
Los adornos, los regalos, las reuniones, la incertidumbre de las doce, todo para mi, desde allí abajo, era enorme.
Porque cuando uno es un niño, ve la vida de esa manera y sin darme cuenta, por lo poco que recuerdo, hasta la gente grande, era mas grande aún.
Pero, la vida fue pasando. Gente que vino, gente que se fue, pero el arbolito seguía ahí, intacto. ¿No era mas grande?, pregunté. No, siempre fue el mismo, me respondieron.
Ahora, a los 33 años, veo al arbolito mas chiquito, como la vida, pensé, sin caer en lugares comunes. Si la vida, esa que pasa mas rápido de lo esperado y y que cada vez se hace mas chica rodeada por el tiempo y las preocupaciones.
Pero el árbol siempre me quiso decir algo.
Porque cuando uno es chico, todo parece mas grande y a medida que uno fue creciendo, sin darme cuenta, la vida se fue achicando, los sueños casi desaparecieron y las esperanzas comenzaron a escasear. Conclusión: La vida es mas corta. Error. Todo sigue siendo grande. Solo hay que saber ver.
Ahora entiendo lo que me quiso decir el árbol: Que la persona que no tiene sueños grandes, es pequeña y por suerte, yo soy grande.

Pablo Latorre 08-12-2008