miércoles, 31 de diciembre de 2008

Minuto de felicidad


31 de diciembre. 23.55 hs. El había estado muy lejos durante todo el año y de verdad los había extrañado. Porque cuando uno esta cerca, las diferencias se notan, se personifican, atraviesan el aire, casi por inercia. Pero cuando uno esta lejos, esas mismas diferencias dejan de tener peso, pasan a ser sueños difusos, pequeños pedacitos de egoísmo sin sentido.
Miró el reloj y eran las 23.59 hs. Se levantó de la mesa y asomó al balcón. Contempló durante unos segundos el paisaje y al darse vuelta pudo ver a su familia felizmente reunida. Después de un largo y tedioso año, el mas que nadie merecía ver desde afuera, cerca, pero afuera, a su familia feliz. Era su momento de felicidad y bien valía el largo viaje realizado.
De pronto el reloj marco las doce. ¡Feliz año! Fuegos artificiales, brindis, abrazos y deseos de un nuevo año, que interiormente sabemos, será igual que el anterior.
Miró el reloj y cuando la aguja se estaba posando sobre el primer minuto del año, esta de pronto retrocedió hasta las doce nuevamente. Miro asombrado. Se acerco al reloj, cuando de pronto supo que era su momento de felicidad y bien valía el largo viaje realizado. De pronto el reloj marco las doce. ¡Feliz año! Fuegos artificiales, brindis, abrazos y deseos de un nuevo año, que interiormente sabemos, será igual que el anterior. Pero esto ya lo había vivido, pensó. De pronto, miró el reloj y cuando la aguja se estaba posando sobre el primer minuto del año, esta de pronto retrocedió hasta las doce nuevamente. Miro asombrado. Se acercó al reloj, cuando de pronto supo que era su momento de felicidad y bien valía el largo viaje realizado. De pronto el reloj marco las doce. ¡Feliz año! Fuegos artificiales, brindis, abrazos y deseos de un nuevo año, que interiormente sabemos, será igual que el anterior. Pero esto ya lo había vivido, pensó otra vez.
Saludo a todos por tercera vez, cuando de pronto supo, que ya no le importaba mas nada. Eternamente disfrutaría este error del destino, esta cápsula de tiempo fabricada especialmente para él. ¿Me habré quedado atrapado en este instante de felicidad? Intentó razonar por última vez. Y de pronto comprendió que ese instante era el indicado y prefería quedarse brindado por siempre con su familia a tener que ir a trabajar lejos.

Pablo Latorre 31-12-2008