jueves, 18 de junio de 2009

Milagros


El sabia que algún día llegaría. El lo sabía. Solo había que determinar una sola cosa. ¿Cuándo? Porque a decir verdad, los mares y las estrellas dejan de ser mares y estrellas cuando uno esta solo, cuando la brisa entra sin pedir permiso sin que nadie nos protega. ¿Alguien tenía que aparecer? Alguien que logre activar la misteriosa formula para poder explicar que uno no esta en la vida solo por capricho. Sin embargo, el hacía mucho tiempo que veía las estrellas sin mirarlas y sentía el mar como cualquier agua, como cualquier charco que quedaba por ahí, sobra de alguna lluvia pasajera.
Y un día, sin darse cuenta, se recosto sobre su falda, y de pronto vió que las estrellas se habían transformado en verdaderas estrellas y que el río que había tocado durante toda la tarde, ya no era solo agua. Era aquel río que había estado buscando durante tanto tiempo y que por fin había encontrado. Ella le contó un cuento mientras anochecía y en ese preciso instante supo que era ella. Ahora si las estrellas eran estrellas y los mares eran mares, pensó. Levantaron la vista al hermoso cielo despejado y miraron las estrellas. Ella ya tenia una asi que el decidió elegir una que estaba a su lado. Tanto tiempo mirando sin mirar, tanto tiempo buscando por lugares insolitos y sin querer sobre su falda supo sentirse como en casa. Su voz transformaba a miles de destellos que salpicaban el cielo oscuro en hermosas estrellas y para el, ese era el milagro.
El sabía que algún día llegaría. El lo sabía. Solo había que determinar una sola cosa. ¿Cuando? Y cuando quiso responderse, ella, ya había llegado.

19-06-2009. Buenos Aires